Por Aldo Martín – https://aldomartin.ar/
La prohibición del fracking en muchos países responde a una combinación de preocupaciones medioambientales, riesgos para la salud pública, activismo social y decisiones políticas basadas en el principio de precaución.
El mapa global de la prohibición
La oposición al fracking se ha traducido en leyes y moratorias en varias naciones, incluyendo:
Alemania: Tiene restricciones significativas que limitan su práctica.
Bulgaria: Uno de los primeros países europeos en implementar su prohibición.
Escocia, Inglaterra e Irlanda: Sus gobiernos han establecido moratorias, aunque la situación en Reino Unido ha sido fluctuante según el gobierno de turno.
España: Está prohibido desde la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de 2021.
Francia: Fue el primer país del mundo en prohibir el fracking en 2011, sentando un precedente global.
Irlanda: Su postura también es contraria a esta técnica.
Italia: La práctica no está permitida en su territorio.
Nueva Zelanda: Otro de los países que ha optado por prohibirlo.
Países Bajos: Adoptó una moratoria, limitando la extracción de gas de esquisto.
República Checa, Suiza y Sudáfrica: Se suman a la lista de naciones con prohibiciones.
A esta lista se suman algunos estados de EE. UU., que han implementado sus propias moratorias, y en América Latina, casos como Colombia y algunos estados de Brasil, donde el rechazo social y judicial ha frenado o prohibido su desarrollo.
Argentina y México permiten el fracking, a pesar de sus graves consecuencias.
Razones fundamentales de la prohibición
Riesgo de contaminación del agua: La técnica implica inyectar agua con una mezcla de químicos a alta presión para fracturar la roca. Existe un temor fundado de que estos fluidos de fractura y los hidrocarburos extraídos puedan filtrarse y contaminar los acuíferos subterráneos, fuentes vitales de agua potable.
Inducción de sismicidad: Los sismos inducidos son una de las causas más documentadas de suspensión de actividades. El caso del Reino Unido en 2019 es paradigmático: la empresa Cuadrilla Resources causó un sismo de magnitud 2.9. La Agencia de Petróleo y Gas del país concluyó que es imposible predecir la probabilidad o magnitud de los terremotos causados por esta práctica.
Contaminación atmosférica y climática: El proceso es una fuente importante de emisiones. Destaca especialmente la fuga de metano, un potente gas de efecto invernadero cuya capacidad de calentamiento es muy superior a la del dióxido de carbono.
Uso intensivo de recursos naturales: Se necesita una enorme cantidad de agua dulce para llevar a cabo la fracturación hidráulica. Además, la gran cantidad de tránsito pesado, la construcción de infraestructura y la deforestación asociada fragmentan el hábitat y transforman los paisajes.
Peligros para la salud pública: Los químicos utilizados (cuyas mezclas exactas son, a menudo, secretos comerciales) están relacionados con enfermedades graves como ciertos tipos de cáncer. Además, la exposición puede generar problemas en los sistemas respiratorio, nervioso y hepático.
El principio de precaución: Ante la incertidumbre científica y la gravedad de los impactos potenciales, muchos gobiernos han decidido aplicar este principio. Para ellos, el riesgo de causar un daño irreversible, especialmente al agua y la salud humana, es demasiado grande para permitir su avance.
También la movilización ciudadana como en Francia, donde un movimiento social masivo y organizado presionó hasta lograr la prohibición total en 2011. Este activismo ha forzado a los partidos políticos a posicionarse, resultando a menudo en victorias para las fuerzas ecologistas y en la implementación de moratorias.
El futuro del fracking dependerá de hasta qué punto los gobiernos prioricen el desarrollo energético sobre la protección ambiental y la salud. Mientras tanto, la prohibición en muchos países seguirá siendo una realidad basada en el principio de precaución
Foto Canal Abierto





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