Por Aldo Martín – https://aldomartin.ar/
El escenario geopolítico en Medio Oriente se asemeja a un tablero de ajedrez donde cada pieza tiene sus propios intereses, a menudo contradictorios. El temor de Arabia Saudita a una escalada con Irán, es un ejemplo perfecto de cómo los «ratones» (los países con bases estadounidenses) tiemblan ante la idea de que el «león» (EE.UU.) desencadene una guerra que los ponga en el punto de mira.
El «León»: Intereses Globales de EE.UU. en Medio Oriente
La vasta red de bases militares de EE.UU. en la región no es casualidad. Obedece a tres pilares fundamentales:
– Seguridad de Israel: La protección del Estado de Israel es un pilar central de la política exterior estadounidense.
– Acceso a la Energía: Garantizar el flujo seguro del petróleo y gas del Golfo Pérsico hacia los mercados globales.
– Proyección de Poder: Mantener una presencia militar abrumadora para disuadir a Irán, contener su influencia y proteger a sus aliados de la región.
EE.UU. mantiene entre 40,000 y 50,000 efectivos en aproximadamente 10 países de la región, distribuidos en al menos 16 instalaciones militares.
Los «Ratones»: Aliados, Intereses y Bases
Cada país anfitrión de estas bases tiene una relación de amor-odio con EE.UU.: los necesita para su seguridad, pero temen las represalias que su presencia puede provocar, como los ataques iraníes que han sufrido.
Catar: El Anfitrión de la Mayor Base
Catar alberga la Base Aérea Al Udeid, el centro de operaciones del Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) con unos 10,000 soldados. Su interés principal es obtener un paraguas de seguridad a cambio de su hospitalidad.
Su miedo: Al ser la base más importante de EE.UU. en la región, es un blanco prioritario para Irán. De hecho, ya ha sido atacada con misiles en el pasado. Catar teme que cualquier conflicto entre EE.UU. e Irán convierta a su territorio en un campo de batalla.
Conexiones: Catar mantiene una relación ambivalente con Irán. Comparten el gigantesco yacimiento de gas South Pars/Norte, lo que los obliga a cooperar económicamente. Al mismo tiempo, es un aliado cercano de EE.UU. y alberga a los líderes del Talibán, lo que le da un rol de mediador único en la región.
Kuwait: El Centro Logístico
Kuwait es uno de los centros logísticos militares más importantes de EE.UU. en la región, con bases como Ali Al-Salem, Camp Arifjan y Camp Buehring, que albergan alrededor de 14,000 tropas.
Su miedo: Es uno de los países del Golfo más atacados por Irán. Su vulnerabilidad extrema lo convierte en un objetivo constante. Kuwait teme que cualquier escalada militar lo arrastre a un conflicto que no puede controlar.
Conexiones: Kuwait tiene una población chiíta significativa (alrededor del 30%), lo que crea vínculos culturales y religiosos con Irán. Sin embargo, su élite gobernante suní y su dependencia de EE.UU. lo colocan en una posición incómoda, tratando de equilibrar sus relaciones con ambos lados.
Baréin: El Enclave Naval
Baréin alberga la Quinta Flota de la Armada de EE.UU. en su Actividad de Apoyo Naval (NSA Bahrain), un puerto capaz de recibir los buques más grandes.
Su miedo: Su importancia naval lo convierte en un objetivo para Irán, que ya ha atacado sus instalaciones. Baréin teme que su papel como base naval estadounidense lo convierta en el primer objetivo de un ataque iraní.
Conexiones: Baréin tiene una mayoría chiíta que históricamente ha sido reprimida por su monarquía suní. Irán ha expresado su apoyo a los chiítas bareiníes, lo que crea una conexión interna de tensión. Baréin depende completamente de EE.UU. para su supervivencia.
EAU: El Centro Logístico y Aéreo
Los Emiratos Árabes Unidos albergan la Base Aérea Al Dhafra, que apoya misiones de combate y reconocimiento de la Fuerza Aérea de EE.UU., así como el Puerto de Jebel Ali, el mayor puerto de escala para la marina de EE.UU. en la región.
Su miedo: Al igual que Catar, su infraestructura es un objetivo primario para ataques con misiles iraníes. Los EAU temen que su papel como centro logístico los convierta en un blanco fácil.
Conexiones: Los EAU han normalizado relaciones con Israel (Acuerdos de Abraham) y son uno de los principales rivales comerciales de Irán. Sin embargo, mantienen canales de comunicación abiertos con Teherán, reconociendo su necesidad de desescalar tensiones. También son un socio clave de EE.UU. en la guerra en Yemen.
Arabia Saudita: El «Ratón» que Teme al León
Arabia Saudita alberga la Base Aérea Príncipe Sultán, con más de 2,300 tropas de EE.UU. para asistir en la defensa aérea y antimisiles.
Su miedo: su principal miedo no es solo Irán, sino que una guerra impulsada por EE.UU. lo arrastre a un conflicto devastador del que no puede escapar. Arabia Saudita teme que sus propias ambiciones regionales (como la guerra en Yemen) lo conviertan en un objetivo legítimo para Irán y sus aliados.
Conexiones: Arabia Saudita es el principal rival de Irán en la región y lidera el bloque suní. Su enemistad es profunda, pero también han mantenido canales de diálogo en momentos de tensión. Su relación con EE.UU. es compleja: necesitan su protección, pero también quieren autonomía estratégica, como lo demuestra su acercamiento a China y Rusia.
Irak: El Equilibrista
Irak alberga bases como Ain al-Asad (objetivo de ataques iraníes) y Erbil, utilizadas para operaciones contra el Estado Islámico. Su posición es la más delicada: es un estrecho aliado de Irán, pero también un socio estratégico de EE.UU.
Su miedo: La tensión entre EE.UU. e Irán convierte a Irak en un escenario de conflicto constante. Su gobierno debe manejar con cuidado las demandas de ambos lados, temiendo que su territorio se convierta en el campo de batalla definitivo.
Conexiones: Irak tiene una mayoría chiíta con fuertes vínculos religiosos y políticos con Irán. Sin embargo, también tiene una minoría suní y kurda que miran hacia EE.UU. y Turquía. Irak es el puente entre el mundo árabe y persa, y su estabilidad depende de equilibrar estas fuerzas.
Jordania: El Aliado Vulnerable
Jordania alberga la Base Aérea Muwaffaq Salti y recibe gran parte de la ayuda militar y económica de EE.UU. (alrededor de $1.65 mil millones anuales).
Su miedo: Es uno de los aliados más vulnerables. Oficialmente niega albergar bases, pero es utilizado por EE.UU., lo que lo ha puesto bajo intenso fuego y presión diplomática de Irán. Jordania teme que su papel como aliado de EE.UU. lo convierta en un objetivo, especialmente en el contexto del conflicto israelí-palestino.
Conexiones: Jordania es uno de los pocos países árabes que ha firmado un tratado de paz con Israel. Su relación con Irán es tensa, pero mantiene canales de comunicación. Jordania depende de EE.UU. y de la ayuda del Golfo para su supervivencia económica.
Turquía: El Socio Incómodo
Turquía alberga la Base Aérea de Incirlik, utilizada por EE.UU. y otros miembros de la OTAN. Su relación con EE.UU. es compleja y tensa.
Su miedo: Turquía teme que su papel en la OTAN y su hostilidad hacia los kurdos lo enfrenten tanto a EE.UU. como a Irán. Su posición geográfica lo convierte en un actor clave, pero también en un posible campo de batalla.
Conexiones: Turquía es miembro de la OTAN, pero ha comprado sistemas de defensa a Rusia (S-400), lo que ha tensado su relación con EE.UU. También tiene una relación compleja con Irán: cooperan en algunos temas (como el comercio) pero compiten en otros (como la influencia en Siria e Irak).
Egipto: El Gigante Marginado
Egipto tiene una presencia menor de EE.UU., pero su cooperación es más diplomática y estratégica que de alojamiento de grandes bases.
Su miedo: A pesar de su importancia histórica, Egipto se ha sentido marginado en comparación con los ricos estados del Golfo, que reciben más atención y ayuda. Temen que un conflicto en la región los arrastre sin tener un papel decisivo.
Conexiones: Egipto es el país árabe más poblado y un actor clave en la Liga Árabe. Su relación con Irán es tensa, pero ha mejorado en los últimos años. Egipto también tiene un tratado de paz con Israel, lo que lo coloca en el lado de la moderación regional.
El «Mapa del Miedo»: ¿Quién le Tiene Miedo a Quién y Por Qué?
La región es una telaraña de miedos y desconfianzas que van más allá de la simple rivalidad EE.UU.-Irán:
– Arabia Saudita y los EAU le temen a Irán por su programa nuclear, su apoyo a grupos rebeldes (como los Hutíes en Yemen) y su influencia en países árabes con poblaciones chiítas. También le temen a la capacidad de Irán para desestabilizar sus propias monarquías.
– Irán le teme a Arabia Saudita y los EAU por su alianza con EE.UU., su capacidad económica para financiar a sus enemigos y su influencia en el mundo suní. También le teme a la normalización de relaciones de estos países con Israel.
– Jordania y Egipto le temen tanto a Irán como a Israel por su fragilidad económica y su dependencia de la ayuda externa. Temen quedar atrapados en un conflicto que no pueden controlar.
– Irak le teme a la desintegración, atrapado entre las exigencias de EE.UU. e Irán. Su miedo más profundo es que su territorio se convierta en un campo de batalla donde se jueguen los intereses de sus dos poderosos vecinos.
– Turquía le teme a la autonomía kurda, que es apoyada por EE.UU. en Siria e Irak. También teme a una alianza greco-israelí-chipriota que podría cercarla en el Mediterráneo.
– Catar le teme al bloqueo de sus vecinos (Arabia Saudita, EAU, Baréin), que ya ha sufrido en el pasado, y por eso mantiene relaciones cordiales con Irán.
– Israel le teme a la capacidad nuclear de Irán y a la amenaza de sus aliados directos (Hezbolá, Hamás). También le teme a la creciente influencia de Irán en Siria, que acerca el frente de batalla a sus fronteras.
Las Conexiones que Completan el Mapa del Miedo
– Irán se conecta con Siria, Hezbolá (Líbano) y Hamás (Palestina) a través del llamado «Eje de la Resistencia». Esta conexión permite a Irán proyectar poder en el Mediterráneo y amenazar a Israel sin necesidad de una guerra directa.
– Turquía se conecta con Catar a través de una alianza estratégica basada en el apoyo mutuo en la región. También tiene vínculos con grupos islamistas en Siria, Libia y el Cáucaso, lo que le da influencia pero también enemigos.
– EE.UU. se conecta con Israel, Arabia Saudita y los EAU a través de alianzas militares y diplomáticas. También tiene vínculos con los kurdos en Siria e Irak, lo que crea tensiones con Turquía.
– Rusia se conecta con Irán y Siria, actuando como un contrapeso a EE.UU. en la región. También tiene vínculos con Egipto y los EAU, buscando expandir su influencia.
– China se conecta con todos los países del Golfo a través de inversiones económicas y acuerdos comerciales, buscando asegurar su acceso al petróleo sin involucrarse directamente en los conflictos militares.
Conclusión: El Dilema del «Ratón»
Los países que albergan bases de EE.UU. viven en un dilema constante. Necesitan la protección del «león» (EE.UU.) para sentirse seguros frente a sus enemigos, pero cada vez que el león ruge (planea una ofensiva contra Irán), los «ratones» tiemblan porque saben que serán los primeros en recibir el zarpazo de represalia.
La preocupación de Mohammed bin Salman, (príncipe heredero de Arabia Saudita), no es un acto de deslealtad, sino un acto de pura supervivencia. Sabe que una guerra a gran escala no solo desestabilizaría la región, sino que pondría a su propio reino, con sus enormes intereses económicos y su infraestructura, en la primera línea de fuego.
Estos «ratones» no son títeres pasivos; son actores con sus propios intereses que, cuando pueden, intentan frenar al león para proteger su propia madriguera. El mapa del miedo muestra que cada país teme no solo a Irán, sino también a sus propios aliados, a la inestabilidad interna y a la posibilidad de quedar atrapados en un conflicto que no pueden controlar.





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