¿La respuesta correcta?

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

abril 27, 2026

Por Aldo Martín  –  https://aldomartin.ar/

El reconocido economista estadounidense Jeffrey Sachs trazó un panorama de lo que puede ocurrir próximamente en la guerra entre EE.UU. e Irán en una entrevista con el comentarista conservador, Tucker Carlson, publicada este viernes.

A juicio de Sachs, la «respuesta correcta» al conflicto del presidente de EE.UU., Donald Trump, sería «decir: ‘No vamos a llegar al desastre. Simplemente retrocedemos'».

«Si, en cambio, dice: ‘No podemos esperar más, vamos a atacar’, creo que dentro de cuatro semanas veremos un mundo diferente, un mundo con una economía mundial profundamente dañada y en crisis», vaticinó.

Por la forma de actuar tanto de Trump, como de su aliado, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, valoró la «posibilidad de una escalada hacia una guerra mundial total».

Contrario a lo dicho por el mandatario estadounidense, señaló que mantener cerrado el estrecho de Ormuz por «semanas o meses» es inconcebible, porque perpetuaría la «inestable situación» con la «economía mundial tambaleándose». (Fuente: RT Noticias 24/04/2026).

Veamos ahora un análisis a partir de esta entrevista:

Estructurare en tres ejes: los países que intervendrían, la situación de vulnerabilidad de la población y el proceso de escalada.


¿Qué países intervendrían en una guerra mundial total?

Sachs advierte que esta no sería una guerra tradicional entre ejércitos, sino una conflagración asimétrica y generalizada que arrastraría a múltiples actores de distintas maneras. La intervención no se limitaría al envío de tropas, sino que incluiría ataques directos a infraestructura crítica y el colapso de alianzas.

Las partes directamente beligerantes serían:

  • Estados Unidos e Israel: Liderarían el ataque contra Irán, buscando asegurar la hegemonía regional.
  • Irán y sus aliados: La «resistencia» no se limitaría a Irán. Incluiría a Hezbolá en Líbano, milicias proiraníes en Siria e Irak, y posiblemente los Hutíes en Yemen, creando un frente de ataque múltiple contra objetivos de EE. UU. e Israel en toda la región.

Los países «fatales» que serían arrastrados al conflicto (los amigos de EE. UU.):
Sachs cita la famosa frase de Kissinger: «Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser su amigo es fatal». Aquí señala a los países del Golfo Pérsico que han confiado su seguridad a Washington:

  • Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudita, Baréin y Catar: Sachs advierte que, al permitir que EE. UU. use sus bases para atacar Irán, se convierten en objetivos legítimos para Teherán. Las ciudades de Dubái y Abu Dabi, centros financieros y turísticos mundiales, «podrían ser bombardeadas». La vulnerabilidad de sus plantas desalinizadoras e infraestructura petrolera los dejaría en ruinas.

Las potencias estabilizadoras que podrían intentar contener la guerra (o ser arrastradas):
Sachs no ve a Europa como un actor independiente, al que describe como «perdida, dividida y en caos», dependiente psicológicamente de EE. UU. .
Por el contrario, señala que la única posibilidad de evitar el desastre es que Rusia, China e India intervengan diplomática y económicamente para forzar un alto el fuego. Sin embargo, en un escenario de guerra total, estas potencias también sufrirían el colapso económico y energético, viéndose obligadas a tomar partido.


¿Cómo sería el proceso de escalada?

Sachs describe un proceso de rápida degradación que llevaría al mundo al borde del abismo en cuestión de semanas:

  1. Ataque inicial y respuesta masiva: Si Trump o Netanyahu optan por un ataque preventivo, Irán no se contendría. Su respuesta sería «con mucha fuerza y rapidez».
  2. Bloqueo del Estrecho de Ormuz: Esta es la clave de la escalada global. Irán, ante un ataque a su soberanía, cerraría este paso estratégico por donde transita el 20% del petróleo mundial.
  3. Crisis energética global: Un cierre de «semanas o meses» provocaría una «economía mundial profundamente dañada y en crisis», un shock similar a la crisis del petróleo de los años 70, pero de una magnitud muy superior .
  4. Ataque a los aliados de EE. UU.: Una vez iniciado el conflicto, Irán atacaría las bases e infraestructura de los países del Golfo que apoyan a EE. UU., materializando la advertencia de Sachs sobre Dubái y Abu Dabi.
  5. Colapso de los mecanismos de control: La diplomacia tradicional fallaría. Sachs es tajante al decir que «lo correcto no representa una victoria política para Trump», por lo que la opción de la escalada se vuelve peligrosamente atractiva para los líderes involucrados.

¿Cuál sería la situación de vulnerabilidad de la población civil?

Para la población mundial, esta guerra se traduciría en un sufrimiento inmediato y generalizado, muy diferente a los conflictos localizados del pasado. Según Sachs, la población viviría en una situación de vulnerabilidad extrema debido a:

  • Hambre y pobreza masiva por el colapso económico: «La economía mundial se contraería bruscamente”. Esto significa inflación desbocada, desabastecimiento, cierre de fábricas y un aumento exponencial del desempleo y la pobreza en todos los continentes.
  • Crisis energética en el día a día: El precio de la gasolina, el gas natural y la electricidad se dispararía. En Europa y Asia, el impacto sería brutal, con racionamientos, imposibilidad de calefaccionar hogares en invierno y el cierre de industrias enteras.
  • Hambre por el aumento del costo de los alimentos: La agricultura moderna depende del petróleo (fertilizantes, transporte, maquinaria). El precio de los alimentos básicos como el trigo, el maíz y el aceite se dispararía, golpeando con más dureza a los países más pobres y a las familias de bajos recursos en todo el mundo.
  • Miedo a una guerra nuclear: Aunque Sachs no lo detalla en esta cita, la etiqueta de «guerra mundial total» en el contexto de una potencia nuclear como Israel y otra al borde de serlo (Irán) implica el riesgo latente de un escalamiento táctico que nadie puede controlar, creando una psicosis de miedo global.

En esencia, Sachs describe un conflicto donde la batalla principal se libraría en los mercados energéticos y las cadenas de suministro, y el campo de batalla sería la vida cotidiana de cada persona en el planeta. La victoria militar sería irrelevante frente a un desastre económico y humanitario de proporciones bíblicas.

Entonces me cabe este llamado:

Señores líderes de las grandes potencias:

Ante la evidencia de que sus decisiones estratégicas —basadas en el equilibrio del miedo, la disuasión nuclear y la presión económica— no han impedido la proliferación de conflictos armados, crisis energéticas globales y el sufrimiento de poblaciones enteras atrapadas en medio de guerras por poder, ¿en qué momento exacto reconocerán que el modelo de seguridad basado en la acumulación de capacidad destructiva y alianzas exclusivas, ha fracasado como garante del bienestar general, y estarán dispuestos a sentarse sin condiciones previas a negociar un nuevo pacto mundial que priorice la vida, el desarrollo equitativo y la resolución pacífica de disputas por encima de sus propios intereses geopolíticos?

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