El proyecto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

julio 13, 2026

Por Aldo Martín  –  https://aldomartin.ar/

La Cámara de Diputados aprobó el miércoles 1ro. el proyecto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI, que obtuvo media sanción con el respaldo del oficialismo y sus aliados. La iniciativa, que ahora pasa al Senado, apunta a atraer proyectos de al menos USD 1.000 millones en sectores que el Gobierno denomina “industrias del futuro”, como inteligencia artificial, data centers, fabricación de baterías de litio, paneles solares, turbinas eólicas y desarrollos vinculados a la cadena de valor del uranio. Haciendo un análisis hipotético sobre “…desarrollos vinculados a la cadena de valor del uranio”, pues se aprueba un proyecto sin especificar de qué se trata exactamente en este tema , entonces veamos: en principio es amplio y podría abarca varias etapas clave de la industria nuclear, desde la producción de materiales para combustible hasta la posible exportación de insumos estratégicos. 

¿Qué implicaría esta «cadena de valor»?

En el contexto del RIGI, la «cadena de valor del uranio» se refiere a las diferentes fases de procesamiento del uranio para su uso energético. Argentina ya cuenta con capacidades tecnológicas en varias de estas etapas, y el nuevo régimen busca atraer inversiones para expandirlas y posicionar al país en el mercado global. Las áreas con mayor proyección de inversión son:

  • Conversión: El paso que transforma el uranio enriquecido o natural en diferentes compuestos. Un proyecto es la inversión de más de USD 230 millones de la empresa estadounidense Nano Nuclear Energy para finalizar la planta de Dioxitek en Formosa.
    • Este proyecto, que sería uno de los primeros del sector nuclear en acogerse al RIGI, tiene dos fases:
      • Producir dióxido de uranio (UO₂), el insumo necesario para fabricar el combustible que usan las centrales nucleares argentinas (Atucha I, II y Embalse), asegurando el abastecimiento local.
      • Instalar una nueva línea para convertir ese dióxido en hexafluoruro de uranio (UF₆), que es la forma química necesaria para el proceso de enriquecimiento.
  • Enriquecimiento: Argentina ya posee la tecnología para enriquecer uranio en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu (Río Negro). Aunque actualmente no se produce a gran escala, el país tiene el conocimiento para hacerlo y el Súper RIGI podría incentivar inversiones para su reactivación o expansión.
    • El enriquecimiento es un proceso estratégico que permite aumentar la concentración del isótopo U-235 para hacer más eficientes los reactores nucleares.
    • Contar con esta capacidad es clave para participar en el mercado de reactores modulares pequeños (SMR), que requieren combustible enriquecido.
  • Potencial Exportador: Un objetivo clave es que la producción no solo abastezca al mercado interno, sino que también genere divisas a través de la exportación. La producción de hexafluoruro de uranio (UF₆) está pensada para ingresar al mercado internacional, donde la demanda es constante y creciente.
Etapa de la CadenaDescripciónProyecto/Inversión Vinculada
ConversiónProducción de dióxido de uranio (UO₂) para combustible nacional y hexafluoruro de uranio (UF₆) para exportación.Inversión de Nano Nuclear Energy en la planta de Dioxitek en Formosa para finalizar la producción de UO₂ y añadir una línea de UF₆.
EnriquecimientoAumentar la concentración del isótopo U-235 para uso en reactores de potencia e investigación.Complejo Tecnológico Pilcaniyeu (CNEA). El RIGI podría atraer inversiones para su reactivación y expansión.
Minería y ExploraciónExtracción del uranio de los yacimientos para abastecer la cadena local y generar excedentes exportables.Argentina posee reservas, pero no produce desde 1997. El RIGI busca atraer empresas para reactivar la minería en provincias como Mendoza, Chubut y Río Negro.

 Problemas Ambientales y de Salud

El principal foco de preocupación ambiental y sanitaria está en el procesamiento del uranio, especialmente en la nueva planta de Dioxitek en Formosa.

  • Contaminación y residuos radiactivos: Organizaciones ambientalistas como FUNAM sostienen que la planta «contamina el ambiente con uranio y sustancias químicas». Un punto crítico es la existencia de pasivos ambientales sin resolver: en la vieja planta de Dioxitek en Córdoba se acumulan más de 57.000 toneladas de residuos radiactivos de baja actividad en un sitio conocido como «El Chichón».
  • Incidentes e históricos problemas: La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) confirmó un incidente «relevante para la seguridad radiológica» en la planta de Córdoba en junio de 2024, con diseminación de material radiactivo. Esto alimenta la desconfianza sobre la seguridad de las instalaciones.
  • Riesgos del transporte: La logística implica transportar material radiactivo por rutas a lo largo del país, lo que se señala como una amenaza para otras provincias.
  • Peligro para las comunidades: Vecinos de la zona donde se instalará la nueva planta y ONGs denuncian que es «altamente nociva y contaminante», y que el gobierno oculta los riesgos.

Conflictos Sociales y Cuestionamientos a la Soberanía

Los problemas sociales son tan intensos como los ambientales, generando una fuerte polarización.

  • Falta de consentimiento y represión: La Comunidad Toba Nam Qom, del barrio aledaño a la nueva planta en Formosa, recurrió a la Corte Suprema argumentando violación del derecho a la consulta previa (Convenio 169 OIT). Aunque la Corte falló a favor de la provincia, el conflicto evidencia la tensión. Además, se ha mencionado la represión de manifestaciones en la provincia.
  • Rechazo histórico en la Patagonia: La reactivación de la minería de uranio en Chubut, donde se encuentran importantes reservas, enfrenta un fuerte rechazo social. Existen leyes provinciales que prohíben la minería metalífera a cielo abierto, y en 2021 un intento de reforma generó protestas masivas que lograron su derogación.
  • Daños del pasado no resueltos: En comunidades como Cerro Cóndor, donde se minó uranio en los ’70, existen denuncias de casos de cáncer y enfermedades de la piel sin que se hayan estudiado los posibles vínculos con la actividad minera. Los antiguos pasivos mineros, como montículos de colas de uranio («tailings») abandonados sin un tratamiento adecuado, generan desconfianza.
  • Críticas por pérdida de soberanía: Expertos y ex funcionarios de la CNEA advierten que el plan busca exportar uranio en bruto, principalmente a Estados Unidos, en lugar de usarlo para el desarrollo industrial y energético nacional. Se critica la decisión de abandonar proyectos propios, como el reactor Carem, para alinearse con intereses extranjeros, lo que califican como un retroceso a un modelo de «colonia energética».

 Un panorama polarizado

El desarrollo de la cadena del uranio en Argentina enfrenta, por tanto, un escenario complejo. Por un lado, el gobierno y sectores promotores lo ven como una oportunidad para el desarrollo económico y tecnológico, y como una fuente de energía estratégica y «limpia». Por otro, sectores ambientalistas, vecinos y organizaciones indígenas denuncian los riesgos para la salud, el ambiente y la soberanía, oponiéndose a lo que consideran «la peor de todas las minerías».

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