«El Fujimorismo y la Persistencia del Neoliberalismo en el Perú: Entre el Miedo al Caos y la Memoria del ‘Milagro'»

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

agosto 23, 2026

Por Aldo Martín  –  https://aldomartin.ar/

Alberto Fujimori, el padre de la política peruana Keiko Fujimori. Él fue una de las figuras más trascendentales y polémicas en la historia reciente de Perú, recorrido completo por su vida, desde sus humildes orígenes hasta su muerte en 2024.

Orígenes y Ascenso al Poder (1938-1990)

  • Nacimiento y familia: Nació como Alberto Kenya Fujimori Fujimori el 26 de julio de 1938 en Lima. Era hijo de padres japoneses, por lo que poseía la nacionalidad peruana y era de ascendencia japonesa.
  • Formación académica: Estudió en el colegio Nuestra Señora de la Merced y luego ingresó a la Universidad Nacional Agraria La Molina en 1957 para estudiar ingeniería agrónoma. Tuvo una destacada carrera en esta universidad, llegando a ser decano de la Facultad de Ciencias y, posteriormente, rector entre 1984 y 1989. También fue Presidente de la Asamblea Nacional de Rectores.
  • Salto a la política: En un contexto de crisis económica e hiperinflación al final del gobierno de Alan García, Fujimori, un completo desconocido, fundó el partido Cambio 90. Dio la sorpresa al ganar las elecciones presidenciales de 1990, derrotando en segunda vuelta al favorito, el escritor Mario Vargas Llosa. Asumió la presidencia el 28 de julio de 1990.

 El Gobierno de los 90: Logros, Autoritarismo y Caída (1990-2000)

Su gobierno se divide en dos etapas muy contrastadas: una de duras medidas económicas y lucha antiterrorista, y otra marcada por la corrupción y los abusos de poder.

  • El «Fujishock» y la lucha contra el terrorismo: Para combatir la hiperinflación, su gobierno aplicó un drástico plan de ajuste económico de corte ultraliberal, conocido como «Fujishock», que logró estabilizar la economía. Además, emprendió una dura lucha contra los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA, logrando derrotarlos militarmente, aunque con métodos muy cuestionados.
  • El «Autogolpe» de 1992: El 5 de abril de 1992, con apoyo militar, Fujimori disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial, en un acto que se conoce como el «autogolpe». Convocó a un Congreso Constituyente que redactó una nueva Constitución en 1993, que le permitió ser reelegido.
  • Reelección y escándalos: Fue reelegido en 1995 y nuevamente en el año 2000 en unos comicios ampliamente cuestionados por fraudulentos. Durante su segundo gobierno, el país experimentó un notable crecimiento económico, pero también se destaparon los escándalos de corrupción de su mano derecha, Vladimiro Montesinos.
  • La caída: En septiembre de 2000, se filtraron videos que mostraban a Montesinos sobornando a un congresista, lo que desató una crisis política. Fujimori, acorralado por las denuncias, huyó a Japón y presentó su renuncia a la presidencia por fax el 21 de noviembre de 2000. El Congreso, sin embargo, no aceptó su renuncia y lo destituyó por «incapacidad moral».

 Exilio, Extradición, Juicio y Prisión (2000-2023)

  • Exilio en Japón: Desde Japón, intentó postularse a las elecciones de 2006, pero su candidatura fue desestimada.
  • Extradición y juicio: Trasladado a Chile, fue extraditado a Perú en 2007 para ser juzgado por delitos de lesa humanidad y corrupción.
  • Condena: En 2009, fue condenado a 25 años de prisión por su responsabilidad en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), cometidas por el grupo militar «Colina». Posteriormente, recibió otras condenas por corrupción, sumando más de 50 años de prisión.
  • Indulto y liberación: En 2017, el presidente Pedro Pablo Kuczynski le concedió un indulto humanitario por problemas de salud. Tras idas y venidas judiciales, fue puesto en libertad en diciembre de 2023 por orden del Tribunal Constitucional.

Últimos Años y Muerte (2023-2024)

Pasó sus últimos meses de vida en la casa de su hija Keiko. Falleció en Lima el 11 de septiembre de 2024, a los 86 años.

 El Legado de una Figura Polarizante

Alberto Fujimori es quizás el personaje más polarizante de la política peruana contemporánea. Su figura sigue generando un profundo debate:

  • Para sus defensores, es el líder que salvó al Perú de la hiperinflación y del terrorismo, sentando las bases para el crecimiento económico.
  • Para sus detractores, es un dictador y un corrupto, responsable de graves violaciones a los derechos humanos, como ejecuciones extrajudiciales y las esterilizaciones forzadas de miles de mujeres indígenas durante su gobierno.

Su hija, Keiko Fujimori, ha heredado su legado político, liderando la oposición y siendo tres veces candidata a la presidencia. La historia de Alberto Fujimori es, en definitiva, la historia del Perú moderno, con sus luces y sus sombras.

La posición de Keiko Fujimori respecto a las «atrocidades» de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, es compleja y ha variado a lo largo del tiempo, combinando el reconocimiento de ciertos hechos con una defensa firme de su legado y una crítica al proceso judicial que lo condenó.

En resumen, su postura se puede describir como una estrategia de distanciamiento matizado: reconoce que hubo violaciones a los derechos humanos y corrupción durante el gobierno de su padre, pero niega su responsabilidad penal directa, califica su condena como injusta y reivindica su obra de gobierno, al tiempo que rechaza el calificativo de «dictador» para él.

Aquí  detallo los puntos principales de su posición:

Reconocimiento de Violaciones a los Derechos Humanos

Keiko ha admitido en varias ocasiones que durante el gobierno de su padre se cometieron delitos.

  • En 2016, declaró: «Durante el gobierno de mi padre sí se cometieron delitos, delitos de corrupción, se cometieron violaciones a los derechos humanos y ahí están los miembros del grupo Colina que están pagando por los delitos que ellos cometieron».
  • En 2011, ya había reconocido que se produjeron violaciones a los derechos humanos, aunque matizó: «Nunca lo he negado, pero eso no significa que Alberto Fujimori sea culpable».

Defensa y Negación de la Culpabilidad de su Padre

A pesar de reconocer los hechos, Keiko sostiene que su padre fue condenado injustamente y sin pruebas.

  • Ha afirmado que no hay pruebas de que su padre haya cometido delitos y ha calificado su condena como una «prisión injusta» por los casos Barrios Altos y La Cantuta.
  • En 2026, negó que haya habido «ni una sola prueba» para condenarlo, una afirmación que ha sido calificada como falsa por verificadores.

 Rechazo al Calificativo de «Dictador»

Keiko rechaza enfáticamente que se refieran a su padre como un dictador.

  • En una entrevista de 2026, al ser consultada sobre un titular que la llamaba «la hija de un dictador», evitó reconocerlo como tal.
  • En otra ocasión, declaró: «No acepto el calificativo de dictador para mi padre. Él fue un presidente democráticamente elegido, muy querido en el Perú».
  • Llegó a estallar contra el periodista Jaime Bayly por usar ese término, aunque sí reconoció que «hubo momentos de autoritarismo» durante el gobierno de su padre.

 Posición sobre el Indulto

Su postura sobre el indulto a su padre ha sido un tema central y también ha mostrado matices.

  • En el pasado (2021): Durante su campaña presidencial, manifestó su intención de indultarlo si llegaba al poder.
  • En el presente (2026): Ha jurado que no lo indultará, argumentando que el indulto es un mecanismo que debe usarse solo por razones estrictamente humanitarias y de salud, como ocurrió con su padre. De hecho, agradeció al expresidente Pedro Pablo Kuczynski por el indulto humanitario que le fue otorgado en 2017.

 Postura sobre las Esterilizaciones Forzadas

Sobre uno de los crímenes más graves imputados a su padre, Keiko ha tenido una posición cambiante:

  • Ha calificado el programa como un «mal llamado plan de esterilizaciones» y ha dicho que no fue una política de Estado, sino «hechos aislados y denunciados».
  • Sin embargo, también se ha comprometido a investigar y reparar a las víctimas si hay responsabilidades individuales, y ha declarado: «Como mujer y como madre voy a siempre rechazar cualquier posibilidad de esterilización forzada».

 Otras Declaraciones y Acciones Relevantes

  • Crítica a su gestión: Ha reconocido que su padre «no fue tan institucional» y que tuvo una «pésima relación con la prensa y los partidos políticos».
  • Defensa del legado: Ha insistido en que su padre fue un presidente «democráticamente elegido» y «muy querido», buscando preservar su legado político.
  • Acusaciones de revisionismo: Críticos señalan que ha intentado minimizar los crímenes, proponiendo, por ejemplo, eliminar el término «conflicto armado interno» de los textos escolares, lo que se interpreta como un intento de borrar la memoria histórica de las masacres.

En definitiva, la posición de Keiko Fujimori es un equilibrio delicado entre reconocer los hechos para mostrarse como una figura política moderna y democrática, y defender a su padre para no perder el apoyo de su base electoral fujimorista, que lo ve como un salvador del país.

¿Por qué Perú vota neoliberalismo nuevamente?

La aparente paradoja de que Perú, un país con altos niveles de desigualdad, vote recurrentemente por opciones políticas que defienden el modelo neoliberal iniciado por Alberto Fujimori en los años 90 tiene varias explicaciones. Lejos de ser un misterio, responde a una combinación de factores históricos, miedos muy concretos y una profunda crisis de representación política.

1. El «Shock» y el Miedo a la Inflación

El punto de partida es el contexto en el que Alberto Fujimori llegó al poder en 1990. Heredó un país devastado por la hiperinflación y el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA. Su aplicación del «Fujishock» fue brutal, pero logró estabilizar la economía de forma inmediata. Para una generación de peruanos, este recuerdo grabó a fuego la idea de que cualquier desviación del modelo de libre mercado conduciría al regreso del caos económico. El miedo a la hiperinflación sigue siendo un poderoso ancla que inclina el voto hacia opciones que prometen estabilidad macroeconómica, sin importar sus costos sociales.

2. La Estabilidad Macroeconómica como un Logro Concreto

El modelo neoliberal, a pesar de sus críticas, ha entregado un resultado tangible y difícil de ignorar: décadas de crecimiento económico sostenido y estabilidad de precios. Para muchos votantes, especialmente en sectores urbanos y empresariales, esto es un logro que no está dispuesto a poner en riesgo. Este «éxito» económico se ha convertido en un piso mínimo que cualquier candidato debe garantizar, y los partidos que abanderan el neoliberalismo, como Fuerza Popular de Keiko Fujimori, se presentan como los únicos garantes de esa estabilidad.

3. El Fracaso de la Izquierda y el Castigo al «Cambio»

El intento de ruptura con el modelo, representado por el gobierno de Pedro Castillo (2021-2022), resultó en un fracaso rotundo y traumático para el país. Su gestión, bloqueada desde el Congreso de mayoría opositora, terminó en un intento de autogolpe y su posterior encarcelamiento. Este episodio no solo desprestigió a la izquierda, sino que reforzó el miedo a que un gobierno anti-neoliberal derive en una crisis institucional y violencia. Para muchos, el voto a opciones más conservadoras se convierte en un voto por la estabilidad democrática y en contra del «caos» que, según perciben, trajo la izquierda.

4. La Desarticulación y Crisis de la Izquierda

La izquierda peruana no ha logrado presentar una alternativa coherente, unificada y creíble al modelo. Más allá de Castillo, adolece de fragmentación, falta de liderazgos nacionales y una profunda desconexión con las realidades de la costa y la ciudad. Esto deja a los votantes que buscan un cambio con pocas opciones viables, lo que, por defecto, beneficia a las fuerzas que defienden el statu quo económico.

5. El Poderoso Aparato Fujimorista

Keiko Fujimori y su partido, Fuerza Popular, han construido una maquinaria política, mediática y judicial de enorme poder. Han logrado posicionarse como la única oposición real y como los defensores del orden frente al «caos». Su capacidad para influir en la opinión pública y condicionar la agenda política es tal que, incluso perdiendo elecciones, han logrado mantener un control férreo sobre el Congreso, bloqueando cualquier intento de reforma al modelo económico.

6. La Desconfianza en el Sistema Político

La ciudadanía peruana ha desarrollado una profunda desconfianza en todas las instituciones y figuras políticas. En este contexto de desencanto, el voto se vuelve volátil y muchas veces reactivo. La gente no vota tanto por una propuesta ilusionante, sino en contra de aquello que más teme: la hiperinflación, el terrorismo o la «chavización» del país. Los discursos que apelan a estos miedos, típicos del fujimorismo y la derecha, encuentran un caldo de cultivo perfecto.

En definitiva, el voto al neoliberalismo en Perú no es tanto un apoyo entusiasta a un modelo económico, sino un voto por la seguridad y la estabilidad frente a un pasado traumático y un presente incierto, en un contexto donde la oposición a ese modelo se ha mostrado débil, dividida o directamente ha fracasado en el gobierno.

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