Por Aldo Martín – https://aldomartin.ar/
¿La entrada de EAU en la guerra expandiría el conflicto?
Sí, y de forma significativa, pero no de la manera que muchos imaginan. No se trataría de EAU como un gran poder militar —sus fuerzas son limitadas y dependen tecnológicamente de aliados—, sino como detonante de una recomposición de alianzas en el Golfo y un shock económico global.
Expansión regional inmediata
1. Irán escalaría contra EAU como prioridad táctica:
– Ataques con misiles y drones contra infraestructura crítica (puertos de Fujairah, planta de Barakah, zonas logísticas de Dubái).
– Acciones asimétricas vía hutíes en Yemen (ya han atacado EAU antes) y milicias proiraníes en Irak y Siria contra intereses emiratíes.
– Ciberataques contra el sistema financiero de Dubái, centro neurálgico de capitales regionales.
2. Arabia Saudita quedaría atrapada:
– No puede permitir que EAU caiga sin responder, pero tampoco quiere una guerra abierta con Irán. Su reacción sería ambigua: apoyo logístico encubierto, pero sin atacar directamente. Eso generaría una crisis de confianza en el GCC.
3. Qatar y Omán romperían la neutralidad:
– Omán cerraría el estrecho de Hormuz a buques emiratíes, pero no a los iraníes. Qatar mediaría abiertamente a favor de Irán, profundizando el cisma con el bloque pro-occidental.
Consecuencias globales realistas (no apocalípticas, pero graves)
Económicas:
– Precio del petróleo → salto sostenido a 140-160 USD/barril en semanas. No es el shock de 1973 porque la demanda china es menor hoy, pero sí suficiente para causar recesión en Europa y Japón.
– Estrecho de Ormuz → Irán no lo cerrará totalmente (se dispara a sí mismo), pero hostigará tráfico marítimo. Las primas de seguro de petroleros se multiplicarán por 10.
– Fujairah (puerto emiratí clave para crudo que evita Hormuz) quedaría inutilizable si es atacado. Eso elimina la ruta alternativa del Golfo.
Estratégicas:
– EE.UU. se vería forzado a más que defensa antimisiles:
– Despliegue de portaaviones adicional al Golfo.
– Ataques limitados contra lanzaderas iraníes en la costa.
– Pero evitará a toda costa una invasión terrestre. La guerra para Washington sería de contención, no de derrocamiento.
– Israel aprovecharía la distracción para golpear instalaciones nucleares iraníes (Natanz, Fordow). Eso sí cambiaría el tablero: de guerra regional a crisis nuclear latente.
Geopolíticas:
– China presionaría por la paz rápidamente. Depende del petróleo iraní (barato) y emiratí (estable). Su mediación sería ineficaz porque no controla a ninguna de las partes.
– Rusia vendería armas a ambos lados (S-400 a Irán, sistemas antiaéreos a EAU) mientras se beneficia del precio alto del crudo.
– India sufriría enormemente (importa 80% de su petróleo) y vería a sus 9 millones de trabajadores en el Golfo en riesgo.
Lo que NO pasaría (realismo frente a alarmismo)
– No habrá guerra mundial ni intervención terrestre de potencias.
– El Líbano no se incendiará por Hezbolá (está colapsado económicamente).
– El petróleo no llegará a 200 USD (China y EE.UU. usarían reservas estratégicas y habría recesión que mata la demanda).
El escenario más probable si EAU entra en guerra
Guerra de desgaste de 6-12 meses, con:
– EAU militarmente degradado (no destruido).
– Irán agotado pero no derrotado.
– EE.UU. e Israel logrando retrasar el programa nuclear iraní 2-3 años.
– El Golfo dividido permanentemente: EAU+Arabia vs. Omán+Qatar (con Irán).
– Una crisis económica global moderada (recesión del 0.5%-1% del PIB mundial).
La gran pérdida: la idea de EAU como refugio estable y neutral desaparece. Dubái deja de ser el Singapur de Oriente Medio. Los capitales fluyen hacia Riad (que no está en guerra) o Doha (que se alinea con Irán).
En resumen: la entrada de EAU expandiría el conflicto sobre todo económica y geopolíticamente, no militarmente a gran escala. Pero bastaría para romper el frágil equilibrio que ha permitido al Golfo evitar una guerra directa desde 1991. Y esa ruptura tendría costos globales duraderos.





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