Por Prof. Dr. Raúl Montenegro
Cuestionan expresiones que minimizan los riesgos del cesio 137 contenido en una fuente radiactiva robada en Rosario
El Dr. Raúl Montenegro indicó que es tan nocivo exagerar los peligros como minimizarlos, y mucho peor, confundir a la población como han venido haciendo varios profesionales e instituciones.
Consideró que la cantidad actual de cesio137 en el dispositivo robado es peligrosa para las personas y el ambiente si se saca del contenedor de plomo, y mucho peor si se desparrama el contenido del frasco.
Ambientalmente el cesio 137 es altamente soluble en agua, lo que facilita su dispersión, y sanitariamente puede ocasionar severos daños si entra en contacto directo con la piel, o es ingerido.
La consigna es alejarse lo más posible de la fuente, sobre todo si el frasco esta fuera del contenedor, y avisar a la ARN. La radiación ionizante que sale del frasco es de riesgo, no inocua.
Desarrollo del comunicado de prensa:
Córdoba, Argentina, 22 de junio de 2026. Desde FUNAM y el Campus Córdoba del Colegio de los Premiados con el Nobel Alternativo (Right Livelihood College), el Prof. Dr. Raúl Montenegro salió al cruce de algunos especialistas y funcionarios que vienen minimizando los riesgos del cesio 137 robado. “Es tan nocivo exagerar los peligros como minimizarlos, y mucho peor, confundir a la población”.
Consideró que la cantidad actual de cesio 137 en el dispositivo robado “es peligrosa para las personas y el ambiente si se saca del contenedor de plomo, y mucho peor si se desparrama el contenido del frasco. Ambientalmente el cesio 137 es altamente soluble en agua, lo que facilita su dispersión, aunque se encuentre como gel, y sanitariamente puede ocasionar severos daños si entra en contacto directo con la piel de las personas, o es ingerido. Sigue informándose que valores bajos de radiación ionizante son inofensivos, lo cual no es cierto. Cualquier dosis recibida de radiación ionizante es de riesgo”.
El biólogo Raúl Montenegro indicó que “contrariamente a lo que se ha venido difundiendo, el cesio 137 no emite radiación Gamma sino partículas Beta con un alto contenido de energía [1]. Sucede que el cesio 137, al emitir esas partículas Beta, se transforma en bario 137, su ‘hijo’ radiactivo de una vida media muy corta, de unos 3 minutos [2], que sí emite radiación Gamma. Partículas Beta y radiación Gamma son ionizantes, y al ingresar al organismo pueden dañar células y tejidos, y eventualmente -al actuar sobre ciertos genes del ADN- inducir cáncer. La ionización genera radicales libres muy tóxicos, y libera electrones que actúan como si fueran balas invisibles. Otra característica preocupante del cesio 137 es que se comporta químicamente como el potasio estable, por lo cual, de ingresar al organismo, suele acumularse en músculos”.
El Dr. Raúl Montenegro, que recibió el premio Nobel Alternativo en Suecia, indicó que “si bien la fuente de cesio 137 empezó a ser usada por el hospital de Rosario en 2007, no implica que su riesgo haya disminuido a niveles aceptables 19 años después. Sigue siendo muy peligroso si entra en contacto directo con la piel, o ingerido, o ser inhalado si se quemara el frasco. La fuente contenía originalmente unos 370 Megabequerelios de actividad radiactiva, y estaría conteniendo en la actualidad -estimativamente- unos 240 Megabequerelios. El Bequerelio (Bq) es una medida de la actividad radiactiva en el Sistema Internacional de Unidades.
Un robo con muchos años de riesgo por delante
¿Por qué decimos que sigue siendo peligroso hoy, y lo será por muchos años más? “Para estimar el riesgo en el tiempo, debe multiplicarse la vida media del cesio 137, que es de 30,23 años, por diez. Es decir, más de 300 años. Esto quiere decir lo siguiente. Si ahora tengo 20 gramos de cesio 137, en unos 30 años me quedará la mitad (no cero), 10 gramos, y a los 60 años quedará la mitad de 10, es decir 5 gramos, y así sucesivamente. Dicho de otro modo, este envase con cesio 137 seguirá siendo peligroso por muchos años más. Urge por lo tanto encontrarlo”, explicó Montenegro.
Para la radiación que emiten los materiales radiactivos no hay ningún valor inocuo
El Dr. Raúl Montenegro indicó que el cesio 137 “es un residuo extraído del combustible agotado de las centrales nucleares de potencia, donde también se encuentran otros radioisótopos muy peligrosos, como el estroncio 90 y el iodo 131”. Explicó que para estos y para cualquier otro material radiactivo, incluso para los naturales como el uranio 238, o el radón 222, “no hay ninguna exposición con riesgo cero. En el año 2006 las Academias de Ciencias de los Estados Unidos establecieron en un informe hoy clásico, llamado BEIR VII Fase 2, que el riesgo de desarrollar cáncer, por ejemplo, aumenta en forma proporcional a la dosis, sin que exista un nivel de radiación tan bajo que sea totalmente inofensivo [3]. Pero si se aplicara el Principio de Precaución en base a ese informe, no podría existir la energía nuclear de potencia, que suma riesgos a la radiación natural, que también tiene sus riesgos. Entonces se han adoptado las llamadas ‘dosis aceptables’ de exposición, donde el riesgo no es cero, pero se asume, arbitrariamente, que queda justificado por los beneficios tecnológicos que ofrece. Lamentablemente, las corporaciones pronucleares hacen creer que por debajo de las ´dosis aceptables’ no hay riesgo, lo que es científicamente falso”.
Minimizar los riesgos ayuda para que se sigan robando y perdiendo fuentes radiactivas extremadamente peligrosas.
En 1987 en Goianía, Brasil, una fuente sellada con cesio 137 que había sido olvidada por las autoridades de un hospital, fue encontrada por un reciclador, y llevada como fuente de chatarra. El objeto era un pequeño dedal radiactivo que contenía 93 gramos de cloruro de cesio 137, insertado en un cilindro de plomo y acero, con una ventana de iridio. La fuente giraba libremente, como en una rueda, y cuando quedaba orientada a la abertura irradiaba a través de la ventana. Los rayos Gamma del bario 137, hijo radiactivo del cesio 137, se usaban así en medicina nuclear. Pero la fuente de Goianía era mucho más peligrosa que la robada en Rosario. Cuando empezó a ser usada en Goiania, en 1971, tenía 74 millones de Megabequerelios, y al ser robada, en 1987, ya había bajado a unos 50 millones de MBq. Esto explica las 4 muertes y las 249 personas con daños por radiación. Pero aunque la actividad de la fuente rosarina es notablemente menor, conserva su peligro en el caso de contacto directo del cesio 137 con la piel, o la ingestión, o la inhalación.
Está claro que algo está funcionando mal cuando se roban o pierden fuentes radiactivas. Según la Autoridad Regulatoria Nuclear, se registran cada año en Argentina 20.000 transportes de material radiactivo. Hasta agosto de 2013, la ARN registraba 10 pérdidas. En 2017 una cápsula radiactiva con cesio 137 se extravió en Santa Fe mientras era trasladada en la localidad de gobernador Crespo (agosto de 2017), pero fue finalmente recuperada. Muchas fuentes industriales contienen radiactividades en el orden de los Terabequerelios, y son letales fuera de sus envases protectores. Ocasionalmente las fuentes radiactivas usadas para perfilar pozos petrolíferos quedan atascadas, no se las puede sacar, y amenazan las aguas subterráneas. Este fue el caso de cuatro fuentes que quedaron atrapadas indefinidamente a más de 500 metros de profundidad en el área petrolífera de Cerro Hamaca [4].
El caso más reciente: Acindar.
En el año 2020 la empresa Acindar procesó chatarra que tenía, sin que se supiera, una fuente de cesio 137. Las alarmas de detección de radiactividad sonaron, pero los directivos de la planta no tomaron en cuenta las advertencias de los empleados. Desconocemos cuánto cesio 137 se descargó al aire durante el procesado de la chatarra. Seis años más tarde la situación sigue sin tener una solución definitiva, y no se ha logrado determinar de dónde vino la fuente radiactiva. La actuación del Estado nacional y de la Justicia, ha sido ineficaz e improvisada. Parte de los residuos contaminados radiactivamente se enterraron en el relleno 3 de Acindar (unas 40 toneladas), donde siguen almacenados, y parte se mantienen aislados en contenedores (unos 200 metros cúbicos) [5]. Lo sucedido tomó estado público gracias al amparo ambiental que hizo ante la Justicia la Asociación Civil Río Paraná, cuya presentación dejó al descubierto irresponsabilidades de todo tipo.
La fuente con cesio 137 robada en Rosario no es un tema menor, ni debe ser minimizado. Sobre todo, en un país como Argentina con miles de transportes anuales de fuentes radiactivas por rutas, y muchos sitios donde se las utiliza, no necesariamente con todas las medidas de seguridad. Y lo que es particularmente grave, en el contexto de un gobierno nacional irresponsable como el de Javier Milei, que viene desfinanciando todo tipo de instituciones y programas de control, y abriendo a corporaciones extranjeras la privatización tecnologías de altísimo riesgo ambiental y sanitario, como las centrales nucleares de potencia, y plantas de purificación de uranio.
Referencias.
[1] El decaimiento del cesio 137 puede seguir dos rutas. En el 94,6% de los casos decae al estado metaestable del bario (bario-137m). Cuando esto ocurre la energía máxima de la partícula beta es de 512 keV (0,512 MeV). En la otra ruta (5,4%) decae directamente al estado fundamental y estable del bario 137.
[2] El bario 137 tiene una vida media de 2,55 minutos. Emite un fotón Gamma de 662 keV (0,662 MeV) y se estabiliza
[3] https://www-nationalacademies-org.translate.goog/read/11340?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
[4] Las “pastillas” radiactivas se atascaron a 578 m de profundidad en el yacimiento petrolífero de Cerro Hamaca de Rincón de los Sauces y Aguada Pichana (Neuquén). Eran 3 fuentes de cesio 137 que tenían, respectivamente, 3,5 kBq; 3,1 kBq, y 66 GBq, y una fuente de californio 252 con 163 MBq. La empresa responsable del desmanejo fue Haliburton Argentina SRL.
[5] Con valores de 65 Bq/g
Para mayor información, contactar a:
Prof. Dr. Raúl Montenegro, Biólogo
Teléfono y WhatsApp: +54 9 351 5125637
Teléfono fijo: 03543 422236
Email: biologomontenegro@gmail.com
Para mayor información sobre el caso Acindar contactar a:
Abogado Fabián Maggi
Teléfono y WhatsApp: +54 9 341 3720859
Foto: Infobae





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