¿La guerra preventiva realmente previene conflictos mayores o los siembra?

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

agosto 4, 2026

Por Aldo Martín  –  https://aldomartin.ar/

Según los reportes más recientes, la guerra entre Estados Unidos e Irán se ha extendido considerablemente, afectando a numerosos países de Medio Oriente y más allá. Se ha mencionado la cifra de hasta 15 países que se han visto envueltos en el conflicto de una forma u otra.

Los países que se enfrentan directamente a Irán o a sus fuerzas aliadas en este contexto son, principalmente:

  Estados Unidos: Como el principal antagonista, lidera una campaña militar contra Irán que incluye bombardeos aéreos sobre su territorio y un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz.

  Israel: Fue un combatiente inicial junto a EE.UU. y ha amenazado con una implicación «mucho más contundente» si es atacado directamente, aunque por ahora se ha mantenido al margen de la última escalada.

  Arabia Saudita: Inicialmente había evitado ser un combatiente directo, pero recientemente se ha unido a EE.UU. en ataques aéreos contra milicias pro-iraníes en Irak, una escalada significativa. También ha sido el objetivo de ataques con misiles y drones lanzados por los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán.

Además, la red de aliados y grupos proxy de Irán ha abierto frentes de conflicto que han afectado directamente a otros países.

  Países atacados por Irán o sus aliados:

    Jordania: Ha sido blanco de misiles balísticos iraníes dirigidos a bases militares estadounidenses en su territorio.

    Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos: Han sufrido ataques con misiles y drones. En Kuwait, un ataque causó víctimas mortales; en Baréin se han reportado daños en infraestructura. Buques emiratíes también han sido atacados en el estrecho de Ormuz.

    Irak: Es un escenario central, donde milicias chiíes respaldadas por Irán han atacado intereses estadounidenses, lo que provocó los bombardeos conjuntos de EE.UU. y Arabia Saudita.

    Egipto: Un ataque con drones contra el puerto de Damieta incendió dos buques de gas, incluyendo uno de propiedad estadounidense. Esto marca una posible ampliación del conflicto a un país que hasta ahora se había mantenido al margen.

    Qatar: Su sector energético (gas) ha sido un objetivo, con ataques a buques y terminales que buscan erosionar su capacidad exportadora.

    Yemen: El grupo hutí, aliado de Irán, ha atacado instalaciones y buques saudíes, declarando un bloqueo naval en el estratégico estrecho de Bab al-Mandeb.

  Países con presencia militar de EE.UU. como posible objetivo: Naciones como Baréin (sede de la Quinta Flota de EE.UU.), Kuwait (con más de 13,000 soldados estadounidenses) y Catar (con la base aérea de Al Udeid) han sido atacados o se encuentran en una situación de alto riesgo debido a su papel como anfitriones de fuerzas estadounidenses.

Esta situación genera una gran inestabilidad en toda la región, con el control del estrecho de Ormuz como uno de los principales puntos de conflicto.

El conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán se inició el 28 de febrero de 2026, con el lanzamiento de la operación militar «Operation Epic Fury» por parte de EE.UU. en colaboración con Israel.

Aunque la guerra comenzó en febrero, el conflicto no ha sido continuo y ha tenido fases claves:

·        Inicio y Alto al Fuego: El 28 de febrero comenzaron los ataques aéreos y con misiles a gran escala. El 7 de abril se declaró un alto al fuego que se fue extendiendo con el objetivo de buscar una solución diplomática.

·        Reanudación de las Hostilidades: Tras la ruptura del acuerdo de paz, el presidente Trump notificó formalmente al Congreso que las hostilidades se reanudaron el 7 de julio de 2026, abriendo así un nuevo período para acciones militares.

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La operación «Epic Fury» se inició el 28 de febrero de 2026 como una acción militar de Estados Unidos e Israel para desmantelar de manera decisiva la amenaza que representa Irán. Las razones y motivos oficiales combinan varios objetivos estratégicos, con la amenaza nuclear como el eje central.

🎯 Los Objetivos Oficiales: Un Foco «Láser»

La administración Trump fue muy clara sobre los tres objetivos militares principales de la operación:

  1. Destruir el arsenal de misiles y la capacidad de producción de Irán.
  2. Aniquilar la armada iraní para eliminar su capacidad de proyectar poder en la región.
  3. Desmantelar su industria de defensa, garantizando que Irán no pueda reconstruir sus capacidades ofensivas ni, el punto más crítico, desarrollar un arma nuclear.
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️ El Motivo Principal: La Amenaza Nuclear y la «Paz a través de la Fuerza»

La razón fundamental es la creencia de que Irán estaba avanzando rápidamente hacia la obtención de un arma nuclear. La administración argumentó que, tras la operación «Midnight Hammer» en junio de 2025, que supuestamente destruyó sus sitios nucleares, Irán intentó reconstruir su programa en otra ubicación. Ante el fracaso de las negociaciones, se pasó de una estrategia de «máxima presión» a una acción militar preventiva para evitar lo que se consideraba una amenaza existencial.

El Presidente Trump lo resumió así: «Irán no puede tener un arma nuclear. No la tendrá». El secretario de Guerra, Pete Hegseth, añadió que Irán había estado usando misiles y drones como un «escudo convencional» para sus «ambiciones de chantaje nuclear .

📅 El Detonante Inmediato: Operaciones de Israel

Aunque la operación tenía objetivos estratégicos amplios, el detonante inmediato fue una acción de Israel. Según informes, Israel estaba decidido a actuar en su propia defensa y, ante el temor de que una represalia iraní afectara los intereses de Estados Unidos, Washington optó por lanzar «Epic Fury» de manera preventiva y coordinada con su aliado. De hecho, se informó que las primeras horas de la operación incluyeron un ataque coordinado con las fuerzas israelíes que, en menos de un minuto, impactó tres ubicaciones diferentes, incluyendo una que resultó en la muerte del líder supremo de Irán.

En resumen, el conflicto se originó por la convicción de que la amenaza nuclear iraní era inminente e inaceptable. La administración Trump optó por un enfoque de «paz a través de la fuerza», utilizando una demostración abrumadora de poder militar para eliminar lo que consideraba la capacidad de Irán para desarrollar un arma nuclear y desestabilizar la región.

📌 La Lógica de la «Guerra Preventiva»

Quienes defienden la guerra preventiva (como la administración Trump en este escenario) parten de una premisa que, en papel, suena lógica:

  1. Identifican una amenaza futura que consideran existencial e inminente (ej: Irán a punto de tener un arma nuclear).
  2. Argumentan que esperar es más costoso que actuar ahora. La idea es que un conflicto cuando el enemigo ya tiene el arma nuclear sería mucho más destructivo y difícil de controlar.
  3. Buscan un «golpe quirúrgico» que elimine esa capacidad específica, confiando en que el enemigo, al ver su poder destruido, se rendirá o se retirará.

En la práctica, esta lógica tiene un nombre: la falacia del «primer golpe». La historia está llena de ejemplos (Irak 2003 es uno muy citado) donde los «golpes quirúrgicos» no resultaron ser tan quirúrgicos y la amenaza futura no era tan inminente como se creía.

🔥 Por Qué la Guerra Genera Más Guerra: El Círculo Vicioso

La guerra genera más guerra—es un patrón histórico tan frecuente que casi se convierte en una ley. Analicemos por qué ocurre:

  1. Efecto «Legado de Odio»:
  2. Antes de la guerra: Irán ya era un actor hostil. Pero la guerra convierten a los ciudadanos comunes en víctimas.
  3. Después: Las pérdidas humanas (como la del líder supremo y miles de soldados) crean una narrativa de agravio nacional. Las nuevas generaciones crecen con un resentimiento profundo, lo que alimenta el reclutamiento de grupos militantes durante décadas.
  4. El «Vacío de Poder»:
  5. Antes: Irán, aunque problemático, era un estado centralizado que contenía a varios grupos terroristas y milicias.
  6. Después: Si se destruye la estructura del estado, ese poder no desaparece: se fragmenta. El conflicto en Irak demostró que una intervención puede desatar una guerra civil sectaria, creando un espacio para que surjan grupos aún más extremistas (como ISIS).
  7. La Dinámica de la Alianza:
  8. Antes: El conflicto era entre dos bandos (EE.UU./Israel vs. Irán).
  9. Después: Al verse atacado, los aliados de Irán (Rusia, China) se sienten obligados a apoyarlo, incluso si solo es con armas o dinero. Al mismo tiempo, Irán activa a sus «proxys» (Hezbolá, Hutíes, milicias en Irak), extendiendo el fuego a Líbano, Yemen y Siria. La guerra se «internacionaliza» y se vuelve más compleja.
  10. El Factor Humano y el Orgullo Nacional:
  11. Antes: La gente puede estar en desacuerdo con su gobierno, pero un ataque extranjero masivo une a la población en torno a la bandera.
  12. Después: Derrocar a un régimen no garantiza que el nuevo gobierno sea amigo. A menudo, el nuevo gobierno es nacionalista y anti-occidental, perpetuando el ciclo de conflicto.

️ Entonces, ¿Es Siempre un Error?

La guerra preventiva no es inherentemente mala en todos los casos. Un ejemplo que suele citarse es el ataque de Israel a los reactores nucleares de Osirak (Irak, 1981) y a Siria (2007), que efectivamente detuvieron programas nucleares. Sin embargo, en esos casos el «golpe» fue aislado, no una invasión a gran escala, y el mundo no reaccionó con una guerra abierta.

El problema principal aquí fue la escala. «Operation Epic Fury» no fue un ataque quirúrgico, fue una campaña para aniquilar toda la infraestructura defensiva y militar de una nación. Eso no es «prevención», es «desmembramiento del estado».

🌍 Lecciones para el Futuro

¿Qué podemos aprender de este razonamiento?

  1. La paz es más que la ausencia de guerra: Una paz duradera requiere construir confianza, no solo destruir al enemigo. Requiere tratar las causas profundas del resentimiento.
  2. El efecto «Primera Jugada»: En ajedrez y en geopolítica, la primera jugada agresiva rara vez termina la partida; solo la abre. La pregunta clave siempre es: «¿Y después de ganar… qué sigue?». Si no hay un plan para la paz (gobernanza, reconstrucción, reconciliación), la victoria militar es solo el preludio de la siguiente guerra.
  3. La Guerra como Confesión de Fracaso: Cuando una nación recurre a la guerra preventiva a gran escala, está confesando que sus herramientas diplomáticas (sanciones, negociaciones) han fallado o no se intentaron lo suficiente. Es el «último recurso», y los últimos recursos suelen ser desesperados y con consecuencias impredecibles.

Conclusión: La guerra preventiva, en su forma extrema (aniquilación militar de una nación), es un poderoso generador de más inestabilidad. Es como tratar de apagar un fuego con gasolina: puede que elimines el fuego original, pero crearás un incendio forestal mucho más grande y difícil de controlar.

El desafío para la humanidad sigue siendo encontrar la manera de resolver las amenazas sin tener que probar esta teoría una y otra vez.

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