A manera de confesión (Poema)

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

agosto 8, 2026

Por Julio César Campopiano

Uno sigue creyendo más allá de la ausencia
uno amontona soledades en el fondo de un espejo
y después de todo piensa que ya no hay tiempo
para volver a ser un hombre en medio del silencio.
Uno le copia los gestos a la lluvia
antes que los días inventen otro esquema
que casi siempre habla de ojos grises y lejanos.
Uno se recuesta en las palabras más inútiles,
uno aprende idiomas extraños de tarde o de mañana
y después se olvida de dibujar el punto de partida.

Uno nunca está demás con sus preguntas
pero tampoco hace falta escribiendo un sueño;
uno acaso es un poco de lo que siempre quiso ser
y jamás se animó.
Uno sigue creyendo más allá de la ausencia
quizás porque fue la ausencia la que perdió los recuerdos
en una mirada azul y pequeña.
Uno va y viene de tanta gente que pasa,
uno espera lo que sabe que no existe,
le pone un largo número a la piel mas dulce
y al final está en el mismo lugar
donde el regreso dice cosas que no terminan de entenderse.
Uno recurre a la duda más inédita
para palpar la ternura que falta en los rincones
Donde una vez nos detuvimos a mirar las horas.
Uno, a pesar de todo, camina sin puntos suspensivos
por esta enorme historia que lo abarca;
uno renuncia simplemente a lo que no quiere ser.

JULIO CÉSAR CAMPOPIANO CARLONI: Nació el 22 de octubre de 1957 en San Miguel de Tucumán.

Estaba terminando la secundaria. Era actor y escritor. Planeaba formarse como periodista. Desde muy joven mostró un fuerte compromiso con la creación artística y literaria. Su vocación quedó plasmada en 64 poemas, reunidos y publicados por su madre, Adelaida “Pirucha” Carloni, una de las referentes de Madres de Plaza de Mayo en Tucumán, fallecida en 2008.

El 21 de octubre de 1976 fue secuestrado frente al Cementerio Oeste de San Miguel de Tucumán, cuando se dirigía a averiguar sobre el paradero de su hermano, que había sido secuestrado ese mismo día. Julio fue trasladado al Centro Clandestino de Detención Arsenal Miguel de Azcuénaga. Allí fue torturado y murió de tétanos. En octubre de 2017, el Equipo Argentino de Antropología Forense junto al Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán, identificaron sus restos en el Pozo de Vargas, restituyendo parte de la verdad a su historia y a la lucha de su familia

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