El accidente radiológico de Goiânia

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

junio 23, 2026

Por Aldo Martín  –  https://aldomartin.ar/

El accidente radiológico de Goiânia, también conocido como el «Accidente del Cesio-137», es el mayor desastre de este tipo ocurrido en Brasil y el más grave del mundo fuera de una instalación nuclear. Ocurrió en 1987 y sus consecuencias aún persisten décadas después.

Resumen completo de los hechos:

 🔍 El Origen: Abandono y Hallazgo

Todo comenzó con el abandono de un equipo de radioterapia que contenía cloruro de cesio-137 (un polvo altamente radiactivo) en las instalaciones del Instituto Goiano de Radioterapia (IGR). La clínica se mudó en 1985 y dejó el aparato, que pesaba y contenía chatarra valiosa, sin la custodia adecuada.

El 13 de septiembre de 1987, dos chatarreros, Roberto dos Santos Alves y Wagner Mota Pereira, entraron al edificio en ruinas, encontraron el equipo y lo llevaron a su casa en una carretilla para desarmarlo y vender sus piezas.

 La Cadena de Contaminación: El Polvo que Brillaba en la Oscuridad

Al intentar desmontar la pesada cápsula de plomo, lograron abrirla y encontraron un polvo azul brillante. Sin saber que se trataba de material radiactivo, y fascinados por su extraño brillo, comenzaron a manipularlo.

Poco después, los chatarreros comenzaron a sentirse mal con náuseas y vómitos, pero atribuyeron los síntomas a una intoxicación alimentaria. El 18 de septiembre, vendieron el equipo a un depósito de chatarra. El dueño, Devair Alves Ferreira, también se sintió atraído por el polvo luminoso y lo mostró a familiares y amigos. La contaminación se propagó rápidamente:

*   Distribución: Devair repartió fragmentos del polvo a sus familiares y conocidos, quienes lo llevaron a sus casas.

*   Contacto directo: Muchas personas, fascinadas por el brillo, se untaron el polvo en la piel, como si fuera purpurina de carnaval.

*   Caso crítico: La hija de 6 años de un familiar, Leide das Neves Ferreira, jugó con el polvo esparcido en el suelo y lo ingirió accidentalmente mientras comía.

 🆘La Detección y la Respuesta de Emergencia

Pasaron 16 días desde el inicio de la contaminación hasta que se identificó la verdadera causa. La esposa de Devair, Maria Gabriela Ferreira, fue quien primero sospechó que el polvo brillante estaba relacionado con las enfermedades, llevó la cápsula a la Vigilancia Sanitaria en un autobús y declaró: «Esto está matando a mi familia».

Fue el 29 de septiembre cuando el físico Walter Mendes Ferreira confirmó la presencia de una fuente radiactiva extremadamente peligrosa. Su detector de radiación se saturó cuando se acercó al lugar donde estaba la cápsula, evitando incluso que un bombero la arrojara al río. Inmediatamente se alertó a la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) y se inició la «Operación Cesio-137».

Las medidas de emergencia incluyeron:

*   Monitoreo masivo: Se examinó a más de 110,000 personas en el Estadio Olímpico de Goiânia para medir su nivel de contaminación.

*   Aislamiento y descontaminación: Se aislaron los barrios afectados y se demolieron las casas de las víctimas directas, incluyendo el depósito de chatarra.

*   Residuos: Se recolectaron y enterraron de forma segura alrededor de 6,000 toneladas de desechos radiactivos (tierra, objetos, escombros) en un centro especializado a 20 kilómetros de la ciudad.

*   Tratamiento médico: Los casos más graves fueron trasladados al Hospital Naval Marcílio Dias en Río de Janeiro.

  Las Víctimas y las Consecuencias

El balance oficial del accidente es trágico:

*   Muertes directas: 4 personas fallecieron en el primer mes debido al Síndrome de Irradiación Aguda: Leide das Neves Ferreira (6 años), su tía Maria Gabriela Ferreira, Israel Batista dos Santos y Admilson Alves de Souza.

*   Contaminados: 249 personas presentaron niveles significativos de contaminación radiactiva.

*   Secuelas a largo plazo: Los sobrevivientes y sus familias han sufrido problemas de salud crónicos (como descalcificación ósea y diversos tipos de cáncer) y una profunda discriminación social que persiste hasta hoy. La Asociación de Víctimas del Cesio-137 afirma que el número de muertes relacionadas podría ser mucho mayor.

  Responsabilidades y Legado

*   Negligencia: El accidente fue clasificado como Nivel 5 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (INES). La causa principal fue la enorme negligencia de los antiguos responsables del IGR, que abandonaron un equipo peligroso sin ningún control. Tres médicos y un físico fueron condenados por homicidio, aunque cumplieron penas reducidas.

*   Fiscalización: El accidente evidenció la falta de control sobre las fuentes radiactivas en Brasil. Desde entonces, se han implementado sistemas más estrictos de monitoreo, aunque las víctimas aún reclaman asistencia médica y compensación adecuadas.

El desastre de Goiânia es un recordatorio del peligro invisible de la radiación y de cómo la negligencia y la falta de información pueden convertir un hallazgo curioso en una tragedia con consecuencias para toda una ciudad.

Foto: CNEN

Quizás también te interese leer…

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *