Gentileza de Ricardo Metetieri
Una de las observaciones más incómodas de John Steinbeck sobre Estados Unidos sigue teniendo sentido casi 100 años después.
Steinbeck escribió en los años 30 que el país parecía no tener “proletarios que se admitieran como proletarios”.
En otras palabras, muchos pobres no se veían realmente como pobres.
Se veían como futuros ricos que todavía no habían tenido suerte.
Con los años, la idea se popularizó con una frase todavía más contundente: “millonarios temporalmente avergonzados”.
La lógica era sencilla.
Si crees que mañana puedes convertirte en rico, quizás no pienses como alguien de tu clase económica actual. Quizás pienses como la persona que esperas ser en el futuro.
Esa fe en la movilidad social ayudó a construir buena parte del llamado sueño americano.
Pero también hizo mucho más complicada la lucha de clases en Estados Unidos.
Steinbeck escribió precisamente sobre quienes quedaban atrapados en el lado más brutal de ese sistema: campesinos desplazados, trabajadores migrantes, desempleados y familias destruidas por la pobreza.
*Las uvas de la ira* convirtió ese sufrimiento en literatura.
En 1962, Steinbeck ganó el Premio Nobel.
Pero quizá una de sus ideas más duraderas fue esta: a veces las personas defienden menos la vida que tienen que la vida que creen que algún día tendrán.





0 comentarios