Por CIMIENTOS PERONISTAS
En la medida que uno se sienta parte de institutos como Cimientos, irá descubriendo las múltiples razones para darle la plena justificación al protagonismo popular.
Entendiendo que organismos como este no deben limitarse a conocer y hacer saber la fortaleza de la ideología peronista, ese concepto tan nuestro y constructor de un Modo de Vida con el imprescindible sesgo de la inclusión social y el aprovechamiento de todas las capacidades de los miembros de la comunidad. Una síntesis que muestra un Estado presente haciendo posible la participación colectiva para garantizar la realización del individuo con la del grupo que lo contiene. Es todo esto y algo más.
Porque a la convicción de que contamos con la herramienta política adecuada para la transformación, le deberá seguir poner la mira en obtener los mejores resultados y la continuidad de los mismos. Para ello, habrá que bregar por conseguir la claridad que nos permita impulsar a cada miembro para que canalice su sed de convertirse en sostén y control del crecimiento mancomunado. Y eso no es poca cosa.
Hay demasiadas pruebas ya de lo fácil que le resulta al poder concentrado desarticular al Movimiento apuntando a sus circunstanciales y excluyentes cabezas. Es hora de plantear que la responsabilidad por su vigencia y acción, tan reclamadas por el Pueblo, descanse en éste dotado de sólidas, plurales y permanentes construcciones organizativas.
El turismo debe servir para el disfrute de quienes ejercen el derecho a vacacionar
Por supuesto que el sector turístico acusa un importante deterioro productivo en línea con la profunda crisis que se observa a nivel país. A raíz de ello, y ante la creciente preocupación general, desde los espacios gubernamentales se ensayan respuestas intentando calmar lo que ya es una situación en muchos casos angustiante.
En Villa Carlos Paz, por caso, se han escuchado voces oficiales que mencionan la posibilidad de una salida industrialista. Seguramente pensando en la llamada economía del conocimiento y que, como cualquiera comprende, es una iniciativa que puede desarrollarse en cualquier núcleo urbano con las mismas vicisitudes laborales.
El libro sagrado del Peronismo
Hace un rato andaba por el barrio un grupo perteneciente a alguna de esas iglesias que no paran de crecer. Dos jóvenes golpean sus manos frente a casa, los atiendo y me encaran con una pregunta cuyo contenido les debe estar dando resultado hoy día: «¿Cuánto hace que no lee la biblia, señor?»
También progresan las grandes fortunas que están en pocas manos. Al igual que algunas religiones, sus dueños manejan un muy aceitado y cotidiano engranaje comunicacional, con el cual instalan paradigmas que sostienen la injusticia y resultan inexplicablemente exitosos a fuerza de actuar casi en soledad.
Y digo casi porque cada tanto se rescatan conceptos cuyo conocimiento desmentiría fácilmente las falacias que enarbola el poder, y haría nuestro presente más amable. Pero se disparan casi atolondradamente y a los codazos en ocasiones eleccionarias. La construcción política desde abajo, con participación colectiva y permanente, es la única que garantiza una mejor, justa y enriquecedora manera de vivir con visos de realidad inalterable. El Peronismo tiene su propio libro sagrado para conseguirlo. Solo hay que desempolvarlo y hacer que sus verdades lleguen al Pueblo.
O sea, cualquier cosa menos enfrentar las causas reales del bajón en el número de visitantes y de su capacidad de consumo. Motivos estos que no se hallan sino en el descomunal quiebre de la armonía hacedora y de la drástica reducción de los ingresos.
No, muchachos, no. Estos lugares y sus bellos paisajes no tienen destino más importante y contenedor que aquel de servir para el disfrute de quienes ejercen el derecho a vacacionar. Inaugurado el mismo, en su modalidad colectiva y mayoritaria, por el Peronismo. Es allí donde hay que hurgar para encontrar y vehiculizar sus naturales y ricas proyecciones. Sin olvidar, a la hora de votar, cuál es el marco ideológico que lo hace posible. Ya nos tendría que ir quedando claro que no es el actual.





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