LA CONSTITUCIÓN DE 1949, SU SANCIÓN

Nicolás Salcito

Propietario y director de Haciendo Camino Ediciones Águila Mora Declarada de Interés Cultural (Res. Nº 2379/14)

enero 29, 2026

24 DE ENERO DE 1949

Comienza la Convención Nacional que devolvió la Constitución al pueblo

El 24 de enero de 1949 no fue un día más en la historia argentina. Ese día comenzó formalmente la Convención Nacional Constituyente que dio origen a la Constitución más justa, social y profundamente nacional que haya tenido nuestro país: la Constitución de 1949, expresión jurídica del proyecto político inaugurado por el peronismo.

Las bases de este proceso se habían definido semanas antes. El 21 de diciembre de 1948 se conocieron los resultados definitivos de las elecciones de convencionales constituyentes realizadas el 5 de diciembre. El pueblo habló con claridad. El peronismo obtuvo 1.590.634 votos, duplicando ampliamente a la Unión Cívica Radical, que alcanzó 834.436. Los comunistas reunieron 85.355 votos y hubo alrededor de 180.000 votos en blanco.

Fueron las últimas elecciones nacionales sin voto femenino. No fue por falta de voluntad política, ya que la Ley 13.010 había sido sancionada el 23 de septiembre de 1947, sino por la demora en la confección de los padrones. La ampliación de derechos ya estaba en marcha y no tenía vuelta atrás.

Una Convención legítima y representativa

Con estos resultados, el peronismo se adjudicó 109 convencionales por la mayoría, mientras que la UCR obtuvo los 49 restantes. Así se conformó una Convención de 158 miembros, exactamente el mismo número que la Cámara de Diputados, con idéntica representación distrital.

Todo el proceso se desarrolló bajo las normas de la Ley Sáenz Peña, lo que desmiente de forma definitiva el relato antiperonista que intenta cuestionar la legitimidad de aquella reforma histórica.

Los protagonistas de la reforma constitucional

Entre los convencionales peronistas se encontraban figuras centrales del movimiento nacional y popular, como Carlos Vicente Aloé, Héctor J. Cámpora, Carlos Arturo Juárez, Domingo Mercante, Raúl Mendé y Ángel Federico Robledo. Se destacó especialmente Arturo Enrique Sampay, el gran arquitecto intelectual de la Constitución de 1949.

La importancia de Sampay es comparable a la de Alberdi en 1853, aunque al servicio de un proyecto diametralmente opuesto. No el de la oligarquía y el coloniaje, sino el de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

La Unión Cívica Radical llevó a la Convención a referentes como Moisés Lebensohn, Gabriel del Mazo y Anselmo Marini. Participaron del debate, aunque nunca lograron aceptar que la Constitución dejara de ser un instrumento de minorías privilegiadas para convertirse en una herramienta al servicio del pueblo trabajador.

Una decisión política del Estado peronista

La Ley 13.233 permitió que el cargo de convencional fuera compatible con el ejercicio de funciones en cualquiera de los poderes del Estado. Por esa razón participaron gobernadores y legisladores, como Domingo Mercante y Héctor Cámpora, demostrando que la reforma no era un ejercicio académico, sino una decisión política concreta del Estado peronista.

Ese 24 de enero de 1949, los 158 convencionales se reunieron por primera vez en sesión preparatoria. La presidencia provisional recayó en el comandante Alberto Teisaire y la presidencia definitiva en el coronel Domingo Mercante, gobernador de la provincia de Buenos Aires y uno de los hombres más leales al proyecto nacional encabezado por Juan Domingo Perón.

Una Constitución nacida del pueblo

La Constitución de 1949 no cayó del cielo ni fue un capricho. Fue el resultado de la movilización popular, de la conciencia política de los trabajadores y de un liderazgo que comprendió que sin derechos constitucionales no hay justicia social duradera.

Por primera vez, el trabajo, la función social de la propiedad, el rol indelegable del Estado y la dignidad humana ingresaron de forma explícita en la letra constitucional.

Por eso la proscribieron.
Por eso la derogaron por decreto.
Porque no defendía privilegios: defendía al pueblo.

La Constitución de 1949 sigue siendo, hasta hoy, una deuda pendiente de la democracia argentina. Porque donde hubo una Constitución al servicio del pueblo, la oligarquía no pudo gobernar tranquila.

Y eso es, justamente, lo que nunca le perdonaron al peronismo.

Quizás también te interese leer…

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *